Diario La Capital – Natación

Miércoles, 07 de Febrero de 2007 – NOTA  DIARIO LA CAPITAL de Rosario
Florencia O´Keeffe

“La otitis externa se produce por maceración de la piel del conducto auditivo externo, con la penetración de gérmenes. Se trata de una infección que produce mucho dolor y que al observar el conducto auditivo se nota cerrado y colorado por la inflamación, con presencia de pus”, dijo el médico otólogo Héctor Ruiz.

Afecta mayoritariamente a niños que pasan mucho tiempo en el agua. Cuando hay demasiada humedad en el oído, la piel que recubre el interior del conducto auditivo se puede irritar y lesionar, permitiendo la proliferación de bacterias u hongos.

En los climas templados se da más durante los meses de verano, cuando es más frecuente bañarse en el mar o la piscina.

La mejor prevención es mantener controlado el Ph del agua así como el nivel de cloro, que actúa como desinfectante.

En diálogo con LaCapital, el doctor Ruiz desaconseja el uso de hisopos para eliminar la cera del oído así como de tapones, “porque no evitan el ingreso de agua, salvo en casos de perforaciones timpánicas, tubos de ventilación transtimpánicos o afecciones del oído medio”.

Pero no hace falta nadar para tener “oído de nadador”. Cualquier cosa que lesione la piel que recubre el interior del conducto auditivo puede provocar este tipo de infección. Un eczema o la piel demasiado seca, rascarse el conducto auditivo, limpiarse demasiado enérgicamente los oídos con bastoncitos de algodón o introducirse en las orejas objetos punzantes, como clips para sujetar papeles, hebillas o alfileres para sujetar el pelo, el uso de jabones con Ph alcalino, prótesis crónicas auditivas, y ciertas patologías como catarro común, diabetes e inmunodepresión, facilitan la acción patógena de gérmenes externos.

La otitis externa suele comenzar con picazón intensa y dolor, que se incrementa con la masticación, el bostezo y la movilización del pabellón auricular, junto con sensación de taponamiento o hipoacusia leve.

Se debe evitar la entrada de agua en oídos durante la infección; secar siempre los oídos con un paño fino después de cada baño y si es necesario emplear un secador de pelo con aire a temperatura ambiente. No se debe colocar tapones en el oído ya que deben permanecer en todo momento ventilados y los tapones pueden dañar aún más la piel.

Oídos secos
La forma de prevenir la otitis externa aguda incluye:

Si existe una tendencia al taponamiento de oídos por cerumen se debe acudir regularmente al otorrinolaringólogo, preferiblemente antes del comienzo del verano, para limpiarlos.

Se debe mantener siempre los oídos secos.

Evitar la manipulación instrumental de oídos que produzcan lesiones y el consiguiente riesgo de infección.

Evitar el rascado, en especial con las manos sucias.

La limpieza excesiva de los conductos anula la capacidad protectora que ejerce el cerumen y elimina el manto ácido protector de la piel favoreciendo la infección.

Los tapones de oídos, para evitar los ruidos durante el sueño, favorecen la aparición de otitis externa porque no permiten la transpiración normal de la piel.

Los tapones de oídos para el baño no son aconsejables para prevenir una otitis externa en un oído normal. Su uso solo está justificado en anomalías anatómicas que hacen difícil que el agua salga del conducto, en conductos con especial sensibilidad a productos para el tratamiento de piscinas o en oídos con perforación timpánica.

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